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8 de Octubre de 2004, Salón de la Sociedad Italiana de San Pedro

Charla sobre el primer vuelo de un aparato mas pesado que el aire en

Ibero América, el  "25 de Mayo de 1904"


 

Por Eduardo Campos

Charla brindada por el comandante de Gendarmería (RE) Salvador Roberto Martínez

Foto 1: De Derecha a izquierda, El Comandante (Re), Salvador R. Martínez, Carlos Puy, (C. Directiva) y el hijo del Sr. Martínez , momentos antes de iniciar su disertación.

Foto 2: Nuestro Presidente, Juan F. Peña, recibiendo algunos presentes que el Sr. Martines obsequió a la institución en nombre del “Instituto Nacional Newberiano”


“Agradezco mucho la oportunidad que me dan de estar acá contando un poco la verdad que hemos investigado en Tandil, provincia de Buenos Aires, en nuestro Instituto “Eduardo Alfredo Oliveros”, fundado el 30 de noviembre de 2001 a imagen y semejanza del “Instituto Nacional Newberiano” que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Nuestro instituto evoca a Eduardo Alfredo Oliveros que fue un piloto argentino, el más joven del mundo en su momento, y que protagonizó, entre otras hazañas, el vuelo Nueva York-Buenos Aires en 1926, el mismo año en que llegó el Plus Ultra a la Argentina.

Esta investigación que hemos hecho sobre el primer vuelo de un más pesado que el aire en iberoamérica fue presentada por primera vez en el Grupo Marplatense de Estudios Históricos Regionales, a posteriori se presentó en el 8vo. Congreso de Historia Náutica y Espacial realizado en Santiago de Chile ante más de cien profesores de historia aeronáutica de toda iberoamérica. Aquí nuestro estudio quedó sacralizado a nivel científico internacional ya que no hubo contraposición de ningún país de los intervinientes. Después nos tocó presentarlo en la Universidad de Lomas de Zamora, en el Instituto de Derecho Náutico y Espacial, en la Escuela de Aviación del Ejército Argentino, en Campo de Mayo y hoy aquí, en San Pedro, merced a una invitación del Aeroclub local con motivo de sus 50 años de vida.

La citada investigación estuvo realizada por Juan Castelnuovo, un distinguido profesor, historiador y periodista tandilense y quien les habla, retirado de la Gendarmería Nacional, piloto de helicópteros e instructor de vuelo.

 

 

 

 

 

Este “tanito”, Guido Dinelli, calabrés, zapatero de profesión, voló 180 metros el 25 de mayo de 1904. Recién en 1921 Jack Poulen (ver) en Francia, cuando ya el avión tenía mayoría de edad, voló 12 metros con una bicicleta voladora. 

 

 

 

 

 

 

El mérito de Guido Dinelli ha sido muy importante. Aquí vemos la única fotografía que se tiene, donde se ve el plano del perfil, hecho con pino y con cotín de colchón.

 

Dice la historia que Dinelli pensaba hacerlo con lona pero pasaba en ese momento por Tandil un circo donde actuaba un famoso payaso, Frank Brown, que era uno de los mejores mimos. Enterado Brown de lo que quería hacer Dinelli, a quien en Tandil llamaban “el loco del vuelo”, le aconsejó que lo hiciera de cotín de colchón, por eso es que vemos las rayas. Esta foto que le sacan el 25 de mayo de 1904, se la sacan a la gente, por ello es que no se puede ver la bicicleta detrás.

En Tandil hicimos un concurso con motivo del centenario del vuelo para que los chicos de las escuelas imaginaran como hubiera sido la bicicleta en la parte que no se ve. Los chicos imaginaron las cosas más extraordinarias, piensen que en esa ciudad hay ciento treinta escuelas con 29 mil alumnos. Hubo una gran respuesta hasta tal punto que el 24 de mayo del 2004 hubo un acto en un jardín de Infantes donde se festejó un día patriótico aeronáutico y donde los pibes se disfrazaron de distintos pioneros de la aviación. Hubo uno que apareció disfrazado de Jorge Newbery, con una canastilla y un globo que le había hecho su abuelo, otro apareció disfrazado de Eduardo Oliveros con un avión de cartón hecho por su padre, las nenas lo hicieron de sellos postales aeronáuticos y después estuvo la estrella, un nenito de cuatro años, peinadito a la gomina, que era Guido Dinelli, con su bufanda blanca y su bicicleta voladora.

Volviendo a la foto les cuento que intentamos averiguar los nombres de las dos personas que aparecen ahí pero no tuvimos suerte. No conseguimos datos fehacientes pero sí obtuvimos la identidad del dueño del perro que se ve también en la foto. El propietario del animal era un paisano de Cañuelas, José García, quien había ido a Tandil con una tropa de caballos.

 

Esta foto muestra como era Tandil en 1904. La cúpula que se ve es la de la Iglesia catedral, del Santísimo Sacramento, frente a ella está la Plaza “Independencia” y muestra la proyección de lo que quería hacer Dinelli. Venir desde el cerro “Garibaldi”, que se ve al fondo, hasta la plaza.

 Una cosa interesante es conocer por qué Guido Dinelli había elegido la fecha del 25 de Mayo para realizar su intento. Resulta que era su deseo asociarse a la fecha patria agradeciendo, como inmigrante que era, a la tierra hermosa que lo había acogido, realizando este primer vuelo en el marco de los actos que, por aquellas épocas se hacían con mucho patriotismo, con mucha unción y devoción cosa que, en la actualidad, no se vive con la misma intensidad.

Volviendo a la máquina de Dinelli debemos decir técnicamente que tenía un perfil alar que presentaba un borde de ataque, un borde de fuga, el intradós y el extradós tal como se puede apreciar en la única fotografía que contamos y lo que deviene de los relatos recogidos por Castelnuovo de los testigos. Por supuesto que algún purista de la aviación puede llegar a cuestionar que no se trataba de un perfil claramente definido, evidentemente que no, pero si se hace la traspolación científica y que se desplazó dentro de la masa de aire y voló 180 metros, tenemos un perfil.

 Bueno, el hecho es que, merced del desplazamiento del cerro “Garibaldi” hasta el lugar de aterrizaje, el aerodino tomó impulso, despegó y se desplazó dentro de la masa de aire. Es decir que se cumplió el principio básico de la aerodinamia, hubo un desplazamiento dentro de la masa de aire, no fue una cosa que flotó. Existió entonces una diferencia de presiones entre el intradós y el extradós obteniendo sustentación durante 180 metros. Este hecho fue corroborado por testigos oculares presentes. También, obviamente, hay gente que, cuando nosotros presentamos esto acá en la Argentina y me refiero a cierto sector aeronáutico, nos decía: “¿Bueno, pero quien homologó esto?”, y nadie, porque no había nada creado, no existía ninguna inspección aeronáutica, pero que voló está probado porque está lo publicado en la época, está lo que refirió la gente, está la foto, se registró y esa es la secuencia histórica. No hubo una autoridad de certificación como la tuvo Santos Dumont en 1906, que es lo que contraponen los brasileños contra lo que dicen los gringos que volaron los hermanos Wright.

Vemos ahí que el aerodino tiene un velámen con un borde de ataque en forma semicircular. Las punteras del plano de este velámen estaban inclinadas hacia abajo lo que, aerodinámicamente, va a incidir en la sustentación, por eso la relación de planeo que tiene es muy pronunciada y fue tan rápido el descenso que hizo Dinelli. El pensaba, en principio, como veremos en lo que publicó el diario “La Democracia”, flotar, no volar, merced al viento pero, en realidad, lo que hizo fue volar.

Decimos ahí que la superficie del plano presentaba los bordes de fuga arqueados hacia arriba. No se puede determinar, acorde a la famosa fotografía, un perfil alar claramente definido pero si estamos en condiciones de asegurar que presentaba características de convexidad, un perfil cóncavo.

Aproximadamente, de acuerdo a la fotografía y a los que hicimos los cálculos y la proyección, ahora estamos construyendo en la escuela nacional técnica N° 1 en Tandil un aparato similar para llevar al Museo de Aeronáutica porque, fíjense ustedes, allí está el simil del aparato de los Wright, yo fue allí y dije que pedía que estuviese el de Dinelli porque se hizo en la Argentina. Como me dijeron que sí es que lo estamos haciendo en Tandil y lo vamos a llevar al Museo en una fecha próxima. Obviamente que nos llevará tiempo porque lo estamos haciendo a pulmón y con el bolsillo nuestro, sin ningún apoyo del estado.

Estamos en condiciones de decir también que la carga alar era de muy baja intensidad, aproximadamente 4.80 kgs. por metro cuadrado, de acuerdo al peso total que con el italiano, la bicicleta y el velámen estaba en el orden de los 85 para 90 kilos. No tenemos muchas precisiones ya que no sabemos cuánto pesaba Guido Dinelli.

Bueno, habida cuenta de la carga alar y estableciendo el cálculo correspondiente tendríamos (no decimos taxativamente que sería esta relación de planeo porque podría haber sido un poco menor, no tan alta, de 1.80.1).

Finalmente y acorde al estudio de factibilidad realizado con las características señaladas hubo un desplazamiento puro en el terreno de la aerodinámica lo cual aunado a la falta de perfil direccional hizo que el aerodino aterrizara mal, evidentemente. No hubo, podemos decir, un aterrizaje planificado si bien el desplazamiento fue bueno, dado que era el primer experimento que se hacía. La cosa es que cae el aparato, se rompe, se golpea y provoca la hilaridad de los presentes. Las grandes ideas las piensan y las hacen los locos, las critican los cómodos y las disfrutan los inútiles. Este hombre pensó, hizo, realizó y lo llevó a cabo.

 

Acá vamos a ver la reproducción y certificación del periódico “La Democracia” que se editaba en la ciudad de Tandil. Esto está en la hemeroteca de la biblioteca “Rivadavia”, consta con la certificación de la directora de la biblioteca, y la fotografía del ejemplar, que no es perfecta porque el diario ya está bastante echado a perder porque no está preservado. Esto, como muchos registros históricos no se preservan y vemos como la historia de la república se pierde por ese motivo. No gastamos en cosas como nuestro acervo que es lo que vamos a dejar para los que vienen

 

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Aquí está lo que dijo Dinelli sobre lo que pensaba hacer. Es la página 2 del diario del 24 de mayo de 1904 y que está también certificada. El señalaba que pensaba hacerse llevar por una corriente de la masa de aire (no decía masa de aire sino que decía viento). Muchos dijeron que se trataba de un experimento. Ustedes saben que el argentino es un poco desdeñoso hacia el extranjero, lo miran así como por sobre la visera de la gorra, por esa especie de xenofobia que tenemos, de ahí que lo veían como al “loco de la bicicleta”.
 

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Acá tenemos una carta que Eduardo Oliveros le dirige a Castelnuovo en 1964, debajo está la autentica firma de Oliveros, donde le pide datos de lo hecho por Dinelli.

También en ese año la revista de Aeronáutica, hoy “Aeroespacio”, publicó un artículo titulado “Urge seguir investigando” con respecto a este vuelo de Dinelli.

 

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Y acá viene lo importante de la investigación histórica. Por tradición oral aparece el nombre de una persona llamada Pablo Suárez, inclusive un anuario del Museo Científico de Londres cita que Pablo Suárez había tenido correspondencia con Otto Lilienthal en 1898 y 99. Todos sabemos que para esa fecha Lilienthal ya había muerto, parece ser que le adscribían a Pablo Suárez haber hecho este experimento que realizó Dinelli. Nosotros buscamos en toda la documentación que pudimos encontrar en Tandil, el diario, las fotos, inclusive funcionaba por aquellas épocas una corresponsalía del diario “La Nación”, pero no figura en los anales ningún Pablo Suárez. Nosotros escribimos al Museo del Planeador en Alemania y las tan mentadas cartas a Lilienthal no existen.

También se ocupa de este tema Francisco Albriter, que es un distinguido investigador aeronáutico que vive en Bariloche, además de eximio piloto de planeador que ahora está sacando una historia aeronáutica argentina muy completa, que no pudo sacar antes porque no tenía plata, y que ha conseguido el patrocinio de la Lockheed. Se trata de un libro muy importante, detallado y minucioso. 

Finalmente, además de lo que dicen Oliveros, Albriter, Castelnuovo y lo que dice José Cuadrado, un distinguido piloto de planeador que hace poco nos dejó, tenemos lo que dice el Smithsonian en su página de internet, donde también aparece Dinelli. Pero ahí está metido Pablo Suárez que parecería ser, aunque no hay probanzas, volador antes que Guido Dinelli. Nosotros, de acuerdo a la documentación que poseemos decimos que fue Dinelli. 

Lo sustantivo de todo esto es que el tipo se desplazó, tomo impulso con la bicicleta y se tiró desde el cerro Garibaldi. Este cerro tiene unos 200 metros sobre el nivel del mar y, como tiene la parte superior media mesetoide Dinelli aprovechó para tomar carrera, tirarse y desplazarse los 180 metros.

Sobre el tema del viento debo decir que pueden llegar a ser muy fuertes depende la época del año. En este lugar no habría una sombra aerodinámica sustantiva, diríamos que el viento viene desde el sudeste y no encuentra ninguna cresta geográfica que permita presentar una sombra aerodinámica que haga que el aerodino se desplace hacia atrás. La sombra aerodinámica es cuando el viento viene, rebota y los filetes conforman un anillo turbillonario (ver), un anillo de las moléculas de aire se dispersan de distintas maneras. Entonces, si algo se viene desplazando acá podría tener lo que, vulgarmente llamamos “turbulencia”. Por ello es que es tan difícil volar en montaña, a veces la gente se confía y viene la piña. 


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